lunes, 25 de mayo de 2009

El sueño de no despertar

Los golpes en el descansillo martilleaban en su cabeza. Sentía latir su corazón demasiado deprisa, era fuerte aún, de no serlo hacía tiempo que le habría hecho el favor de pararse. Ya ni dormir le calmaba. Había vuelto a su cabeza la idea que otras veces le había dado fuerzas para seguir aguantando. El plazo había terminado hacía muchos años, nueve años de aplazamiento, nueve años de negarse su única ambición. Se sentía condenada a seguir adelante aún, por eso intentaba frenar aquel deseo, de momento aún no, aún no. Había sido tan dulce aquella sensación, aquella paz al irse lentamente. La añoraba, añoraba el final. Cuando no se quiere vivir y se ha vislumbrado el final, no se olvida. Ya pasaron veintisiete largos años desde que no la dejaron ir. Si hubiese estado callada, si hubiese estado sola, todo habría pasado ya, nadie la recordaría y se habría ahorrado esta condena de vivir sin querer hacerlo. Aún no, aún no. ¿Cuándo encontraré la paz de no volver a despertar? ¿Cuándo?

lunes, 23 de febrero de 2009

Sola

Se sentía demasiado sola, completamente perdida, sin nada a que asirse en medio de aquella tarde que se hacía tan larga. El sábado había pasado todo el día en la cama, dormir era su única satisfacción cuando no tenía que ir al trabajo. Los días en que no tenía que levantarse por obligación eran demasiado largos, demasiado iguales. Hoy no tuvo trabajo, se levantó, no podía dejarse ir delante de su familia de aquella manera. Por ella no se hubiera levantado, pero aún no estaba sola, sola y sin estar sola, una manera imperfecta de soledad, tan imperfecta como era ella. Encerrarse, callarse, no pensar o intentar no pensar, sentir esa angustia, sentir esa desgana, esa era su vida. Había pensado irse a dormir pero no podía. No le apetecía leer. No había nada que esperar, todo iba a ser siempre igual. Cuando realmente estuviese sola...

viernes, 13 de febrero de 2009

Padre mio, os traigo el chocolate caliente

Teatro leído.
Nerviosa, sentía el corazón latiendo, su voz al principio sonaba ahogada, luego se tranquilizó y coninuó leyendo hasta el final, sin acordarse ya de que la estaban escuchando.
Al terminar, aplausos. Bajaron de la tarima y una mujer se acercó a ella.

-Soy locutora de RNE, tienes una voz preciosa. ¿No has pensado en dedicarte a la radio? Piénsalo, tu voz es muy radiofónica,

Dio las gracias, murmurando algo y deseando escapar de allí. La timidez era su dueña todavía.

No era la primera vez que se lo habían dicho, unos años antes le decía lo mismo cada verano una locutora de la Cadena SER que se alojaba en la misma casa que ella y sus padres.

No siguió ese camino, su voz no fue radiada, ni televisada. Hoy se pregunta qué rumbo hubiera tomado su vida si hubiese escuchado aquellos consejos.

Tal vez viviese en Madrid, tal vez todo sería distinto, tal vez. Hay caminos que no tomamos y nunca sabremos lo que nos hubiéramos encontrado transitándolos. Tal vez...

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