lunes, 25 de mayo de 2009

El sueño de no despertar

Los golpes en el descansillo martilleaban en su cabeza. Sentía latir su corazón demasiado deprisa, era fuerte aún, de no serlo hacía tiempo que le habría hecho el favor de pararse. Ya ni dormir le calmaba. Había vuelto a su cabeza la idea que otras veces le había dado fuerzas para seguir aguantando. El plazo había terminado hacía muchos años, nueve años de aplazamiento, nueve años de negarse su única ambición. Se sentía condenada a seguir adelante aún, por eso intentaba frenar aquel deseo, de momento aún no, aún no. Había sido tan dulce aquella sensación, aquella paz al irse lentamente. La añoraba, añoraba el final. Cuando no se quiere vivir y se ha vislumbrado el final, no se olvida. Ya pasaron veintisiete largos años desde que no la dejaron ir. Si hubiese estado callada, si hubiese estado sola, todo habría pasado ya, nadie la recordaría y se habría ahorrado esta condena de vivir sin querer hacerlo. Aún no, aún no. ¿Cuándo encontraré la paz de no volver a despertar? ¿Cuándo?

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