viernes, 13 de febrero de 2009

Padre mio, os traigo el chocolate caliente

Teatro leído.
Nerviosa, sentía el corazón latiendo, su voz al principio sonaba ahogada, luego se tranquilizó y coninuó leyendo hasta el final, sin acordarse ya de que la estaban escuchando.
Al terminar, aplausos. Bajaron de la tarima y una mujer se acercó a ella.

-Soy locutora de RNE, tienes una voz preciosa. ¿No has pensado en dedicarte a la radio? Piénsalo, tu voz es muy radiofónica,

Dio las gracias, murmurando algo y deseando escapar de allí. La timidez era su dueña todavía.

No era la primera vez que se lo habían dicho, unos años antes le decía lo mismo cada verano una locutora de la Cadena SER que se alojaba en la misma casa que ella y sus padres.

No siguió ese camino, su voz no fue radiada, ni televisada. Hoy se pregunta qué rumbo hubiera tomado su vida si hubiese escuchado aquellos consejos.

Tal vez viviese en Madrid, tal vez todo sería distinto, tal vez. Hay caminos que no tomamos y nunca sabremos lo que nos hubiéramos encontrado transitándolos. Tal vez...

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